La mirada imperfecta: Sobrevive el Peje, pero el Bronco se volverá tunco…

 

Por: Raúl Mayo Castro

Escritor, periodista y docente. Originario de Villahermosa, Tabasco. Egresado de la carrera de Ciencias de la Comunicación por la Universidad Autónoma de Guadalajara (UAG). Cuenta con tres libros de relatos publicados en Jalisco. Actualmente radica en Ensenada, Baja California, donde se incorpora con naturalidad al cuerpo docente y a la actividad periodística, mientras prepara un par de trabajos novelísticos.

e-mail: ilimite@hotmail.com

 

 

¿Debate? Si lo que vimos y oímos fue una zombiesca representación teatral, menos entretenida de lo que supuse con antelación; salpicada de algunos chispazos de comicidad cantinflesca, originadas por las equivocaciones sintácticas de Margarita Zavala (no quiero decir diarreas verbales, pero ya lo dije), a las que hay que añadir, algunos zarpazos de cinismo del llamado Bronco, a quien habría que ponerle desde ahora un sobrenombre nuevo: “El Tunco Maclovio”, ya que asegura que de llegar a la Presidencia de México, le cortaría la mano a todos los ladrones (sí, lo dijo de manera literal). Entonces, como buen juez que promete ser, debería empezar la cercenadera consigo mismo.

Cada candidato para desgracia del espectáculo, se ajustó a su cómodo y conocidísimo libreto, montando un personaje cada vez más patético de digerir para los mexicanos. Una primera lectura de este evento, me hace ver que si por algún milagro prevaleciera la congruencia entre los políticos (uff), no habrá una alianza o candidatura en común entre Meade y Anaya, porque de compartir ese propósito, sus guiones hubieran estado exentos de riñas y puyazos entre ellos, pero en algunos instantes se trenzaron en acusaciones y tijeretazos totalmente personalizados, aunque sin hacerse demasiado daño, ya que el objetivo común de los ataques era y seguirá siendo AMLO.

Y así llegamos hasta el Peje, instalado en un pertrecho de simpatías populares, a las que evidentemente se atiene. Andrés Manuel pecó de arrogancia o por lo menos de exceso de seguridad, al sentir que no tenía necesidad de dar una respuesta directa a las confrontaciones; aunque en el momento de mayor bombardeo, se tuvo que dar por aludido, y salir con el clásico y muy mexicano manejo de situación comprometida, al exigir a sus adversarios: “uno por uno canijos”, por supuesto, dicho en estas palabras para no aparecer como rijoso. “Todos están aquí echándome montón”… En fin, se podría decir que en medio de aguas turbulentas, el peje sobrevivió.

¿Y a quién se le podría atribuir el triunfo en este debate? Desde una perspectiva general y efectiva, sinceramente a ninguno (a), porque si somos honestos con la verdad, todos los debatientes en mayor o menor grado se encuentran moralmente descalificados para hablar de soluciones. La realidad es que son una camarilla de personajes impedidos de tirar la primera piedra, a no ser que se la arrojen hacia ellos mismos. Todos han tenido el poder entre sus manos y han priorizado sus beneficios ¿Cómo se puede hablar de soluciones, si se forma parte fundamental de los problemas?

Lo sostengo una vez más, la solución no es un candidato ni un sistema, el problema es la corrupción interior, la contaminación de valores. Esta ausencia de ética, los hace devorar la existencia como si no hubiera Dios. A los ciudadanos nos toca dejar de creer en las fábulas, ejercer la democracia participativa, llamar a la unidad, obligarlos a cumplir sus deberes con presión mayoritaria. Si esperaban más, de verdad lo siento, pero es lo que hay…

 

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Fotografía de portada: Debate INE / Youtube: IFETV

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