La mirada imperfecta: ¿Debate o batidero?

 

Por: Raúl Mayo Castro

Escritor, periodista y docente. Originario de Villahermosa, Tabasco. Egresado de la carrera de Ciencias de la Comunicación por la Universidad Autónoma de Guadalajara (UAG). Cuenta con tres libros de relatos publicados en Jalisco. Actualmente radica en Ensenada, Baja California, donde se incorpora con naturalidad al cuerpo docente y a la actividad periodística, mientras prepara un par de trabajos novelísticos.

e-mail: ilimite@hotmail.com

 

 

 

Hay tanto morbo acumulado en esta sociedad politizada, tantos descréditos y engranajes perversos puestos en marcha; tanta estupidez contenida -y debo reconocer que algo divertida-, a punto de reventar para el debate de este próximo domingo, a tal grado que hasta el estreno de la bioserie de Luismi, tuvo que moverse un par de horas más, ante la inusitada competencia, estelarizada por supuesto, por personajes que se han convertido de manera involuntaria en parte del entretenimiento público.

El Peje, el Canalla, Meado, Margarinflas y El Bronco (díganme si no es un verdadero circo), completan el circuito de los presidenciables. Ellos se enfilan hacia un desenfrenado choque de egos, con toda la mala intención por delante, con evidentes ganas de desgreñarse en un previsible todos contra uno (pobre peje), deshonrando así el significado de un verdadero debate, en el que la técnica discursiva debiera utilizarse para el planteamiento de propuestas, el sostenimiento de argumentos y el intercambio de ideas; no para el chismerío rasposo que se avecina.

Parece que ser irrelevantes, negativos y deshonrosos, se ha vuelto la condicionante para ejercer de políticos en México. A diferencia del rey Midas, quien todo lo que toca lo convierte en oro, ellos todo el oro que tocan lo desconvierten en nada, por eso hasta la capacidad de asombro nos han esquilmado. Aquí lo inédito se vuelve cotidiano. Estamos en la tierra de las catástrofes emprendidas, las tenemos en diferentes presentaciones y tamaños, algunas a corto, otras a mediano y unas más a largo plazo…

¿Qué otro país se podría dar el lujo de tener a Pemex? hablamos de la petrolera más burocrática, corrupta e ineficiente del mundo; mención aparte se la llevan los frecuentes gasolinazos que de ahí derivan, por supuesto “mención horrorífica”.

¿Y qué decir de los funcionarios que no funcionan? ellos son expertos mundiales reconocidos en la desgeneración de capitales, tienen talento inigualable y probado en el empobrecimiento de masas, innegabkles

doctorados en el arte de la prestidigitación: cobran y roban al mismo tiempo, sin que se les caiga un solo peso o dólar.

¿Y luego por qué tanta violencia entre nosotros? enero y febrero de este 2018, se ha instalado en nuestra historia como el más sanguinaria inicio de año de la era moderna. México consigue toda una proeza, un récord inexplicable para una nación que no se encuentra en guerra… La violencia fratricida se ha superado a sí misma. En enero y febrero de 2017, fue la primera vez en 20 años que el número de asesinatos superó el umbral de los 3 mil 000 casos, un total de 3 mil 767 incidencias, pero como las marcas se hicieron para romperse, al registrar los dos primeros meses de este 2018, contabilizamos una cifra de 4 mil 206 homicidios.

Esta desatención de los valores, este desprecio por la vida, esta carencia de sentido para vivir, exige de todos una profunda reflexión, empezando por aquellos que aspiran a gobernarnos. Las propuestas en seguridad siempre son simplistas, se enfocan en mejorar capacitación, sueldos y prestaciones de los policías y soldados, pero eso no impedirá que sigan tomando prestado lo que no les corresponde, porque el mal sigue ahí, adentro, carcomiendo en interior de los mexicanos. Servidores públicos o no, el problema es que ya no hay buenos y malos, acostumbrados todos por nuestros políticos a las marrullerías, los fraudes y las corrupciones. Si se quiere limpieza, una escalera se barre de arriba para abajo, no como pretenden, a la inversa.

La participación ciudadana es clave, debe por necesidad ser más activa. Es tiempo de que los mexicanos se asocien y exijan acciones políticas congruentes. Lo increíble con tantas lecciones de la historia, es que la gente siga esperando a un caudillo o un mesías ¡qué ganas de malbaratar la existencia! Todos los políticos que disputan cargos de altas jerarquías, tienen en menor o mayor medida niveles de compromisos indeseables.

El que nos gobierne, debe sentir el peso de la ciudadanía. De otro modo, todo permanecerá de cabeza, los ciudadanos sentiremos como siempre, el peso de su tiranía…

Una vez expectoradas todas mis pobres expectativas, me prepararé para ver un show mediático, al que le han dado por llamar de debate. Estarán de fiesta no la democracia y el patriotismo, sino el histrionismo, la farsa, las

cargadas y los porrazos; bueno, al menos en algo habrán de entretenerme. De verdad, esta vez quisiera equivocarme, desearía no decir que estamos en la antesala de un espectáculo de lo más cínico, pero ya lo dije, disculpen ustedes, no creo que los presidenciables, den para algo más que eso.

 

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Fotografía de portada: Misha Dontsov / CC-BY

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