La mirada imperfecta: La agenda del mal

 

Por: Raúl Mayo Castro

Escritor, periodista y docente. Originario de Villahermosa, Tabasco. Egresado de la carrera de Ciencias de la Comunicación por la Universidad Autónoma de Guadalajara (UAG). Cuenta con tres libros de relatos publicados en Jalisco. Actualmente radica en Ensenada, Baja California, donde se incorpora con naturalidad al cuerpo docente y a la actividad periodística, mientras prepara un par de trabajos novelísticos.

e-mail: ilimite@hotmail.com

 

 

 

Entre las frases que Albert Einstein nunca dijo, pero que igual se la hicieron decir, me llama la atención una que se utiliza como estandarte de conveniencia: “todo es relativo”. A partir de esta mentira, los relativistas sociales han seducido al mundo, se han encargado de relajar la moral, hasta el punto de convertirla en un verdadero “relajo”. La agenda del hedonismo en su afán de reducir al ser humano a simple bestia, le dice: “no te prives de experimentar todo, sigue tu instinto” ¿desde cuándo dar rienda suelta a una insaciable naturaleza, ha sido la llave de la felicidad? ¿qué es lo que se ha conseguido?

Uno de síntomas que anuncia la caída de una civilización, es la decadencia espiritual. Las leyes de Francia, acaban de aprobar que una persona de 15 años, puede tener sexo consensuado con un adulto. La agenda de los pederastas y de los pervertidos se anota un triunfo, un triunfo que a mí me sabe a impunidad. Este no es el fin de la historia, apenas es el comienzo, por ahora son 15 años, mañana serán 14, y pasado mañana serán 13. Ante una sociedad desvalorizada, será imposible detener esta inercia, un día estaremos debatiendo sobre niños y bebés.

¿Qué más sucede en el mundo? En Canadá se han autorizado las relaciones sexuales entre humanos y animales (zoofilia), la única restricción es que no haya penetración, es obvio, aquí la limitante es de índole sanitaria, no importa la moral. En el Líbano es legal el bestialismo, con la única condicionante que el animal sea hembra. En Amsterdam se puede tener sexo en lugares públicos, siempre y cuando sea de noche, en fin… hay quien se ha casado con su perro, otro más contrajo nupcias consigo mismo, algunos han cambiado su fisonomía sexual y tampoco están a gusto, los roles sexuales se intercambian de aquí para allá, como un juego sin reglas, en el que nadie sabe a dónde va…

El relativismo moral (yo le llamo inmoral), construye un mundo en el que -cada quien tiene su verdad, -cada quien le puede meter a su cuerpo lo que le parezca, -cada quien es feliz a su manera, -cada quien se arrejunta con el burro que más quiera, etcétera., Me parece letal este adoctrinamiento. La libertad en exceso termina por esclavizar. En este planeta, cada vez me topo con más zombis y con menos hombres libres.

Ilustración de Geraldine Camacho Aguilar / Cortesía.

Sacar a Dios de la ecuación humana, trae toda suerte de calamidades y desgracias. Los científicos más arrogantes prefieren creer en otras dimensiones, recurren a la ciencia ficción con tal de evadir que todo parte de la inteligencia. Dicen que el universo se creó de la nada, yo simplemente pregunto: ¿la nada creó al todo sin ninguna razón? Ante tal afirmación, cualquiera en mi pueblo diría: “el que no conoce a Dios, a cualquier palo se le hinca”.

Animalizar al ser humano, azuzarlo para que se complazca en todas sus apetencias, produce este hartazgo de humanidad, esta crisis de honor, este sin sentido de la vida, este caos en el que nada ni nadie es de confiar. No hay virtud que se pueda celebrar, sin que se le juzgue de ñoñería. Si haces lo correcto, no esperes ni una frase de aliento, simplemente te dirán: “pero qué estúpido, dejaste pasar la oportunidad”. La invitación de abrir la mente, es una forma sutil de decir: éntrale a todo. Y la mente está tan abierta que se ha perdido totalmente la identidad.

Einstein no pudo decir: ”todo es relativo”, en primer lugar porque no hay registro alguno que lo haya afirmado; en segundo, porque sabía que la velocidad de la luz en el vacío no varía, siempre es la misma en cualquier sistema de referencia. El científico se refirió al ámbito de los elementos, los perversos en la esfera moral. La Teoría de la Relatividad busca entender el universo, los pederastas buscan justificar sus acciones. Nada que ver entre estos dos asuntos. Ni siquiera son opuestos, la verdad es que son ajenos. Ajenos, sí, pero de ahí se agarran.

Conocí en mi adolescencia a un vagabundo, su nombre es Miguel, no sé si está vivo o si ya se haya desligado del mundo. Una vez me dijo: -“Mira Raúl, no quiero que te pase como a mí. Nunca olvides esta frase: hay que vivir, no consumir la existencia”.

 

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Imagen de portada: Cortesía / Geraldine Camacho Aguilar

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