FOLIO – Utopía Pedregal Playitas

 

Por: Sergio Zenteno                               
e-mail: g.ficha@gmail.com

Artista, iconoclasta y observador, Sergio Zenteno brinda con FOLIO una crónica de lo que él considera actual y vital en la cultura y sociedad. La creatividad es la industria del momento, en un mundo unificado por la comunicación e ideas instantáneas. El futuro es ya, los símbolos están en el entorno, Ensenada es un microcosmos, observémoslo.

 

 

Utopía Pedregal Playitas

En términos de la costa oeste del hemisferio norte, específicamente Alta y Baja California, hay sitios y regiones que han sido o son incubadores de cultura, nichos únicos, curiosos y relevantes. Aparte de la obvia importancia de Los Ángeles y San Francisco, tales nichos han sido comunidades pequeñas: Sausalito (Marin County) y su Alan Watts, North Beach (SF) y el movimiento Beat Poets; Topanga Canyon y Venice Beach, dos sedes de los “primitivos modernos”, etc.

Tradicionalmente ambas california han sido propicias para la cultura surf, los deportes acuáticos, y los estilos de vida saludables o naturistas.  De hecho Ensenada fue un playground de los hippies en la década de los sesenta, lo que influyó en los estilos de vida, moda y actitudes actuales.

En la región Ensenadense, el Pedregal Playitas es uno de esos nichos paradisíacos y cómodos que desde la creación del fraccionamiento, ha atraído una gran variedad de personas, mas bien se ha formado así naturalmente.

Becados, científicos con pelo rasta, artistas, músicos, emprendedores, familias, naturalistas y muchas mascotas, forman el entramado social de la colonia; es la receta para una rica diversidad única en Baja California. El ambiente placentero y especial de esta colonia se debe a varios factores: la concentración de universidades, UNAM/CICESE y la UABC en sus campus costeros; también influye la geografía que une mar y montaña, con la conveniente cercanía al centro de la ciudad.

Playas legendarias, Playitas, San Miguel, tres emes, y otras, contribuyen al mystique de la región, con su correspondiente culinaria marina y las industrias artesanales del vino y la cerveza.

Lo que unifica a esta comunidad es su contacto con la naturaleza, los paisajes y en la población una disposición liberal y despreocupada que parece exenta de la problemática del resto del puerto, y del país.

En la actualidad el Pedregal Playitas ve un boom de construcción, aunque no está pavimentado, esto último de la predilección de algunos residentes, a quienes les gustaría que la zona permaneciera poco-desarrollada y topográficamente protegida: entre el seno de las montañas y el mar; enseguida de la ciudad pero no adentro, entre vientos místicos y climas marcados.

Brisa Andrea Ramírez García, oceanóloga de 25 años de edad, practicamente nació en el Pedregal, y es en su presencia que se entiende la vibra del lugar. Brisa aprecia con gran agrado y cierta nostalgia la simplicidad y el carácter afable de las zona que la vio crecer, pero también es realista en cuanto a los cambios inminentes. 

Así como ella viven varios jóvenes científicos, activistas la mayoría en causas ambientales y de la tierra en general. En sus hogares o predios, estos amantes de natura, estudiantes de biología, ciencias ambientales u oceanología, realizan experimentos en permacultura, acuacultura y otros, con la intención de optimizar los recursos naturales en pos de la conservación y auto-sustentabilidad.  

También se observan en el Pedregal actividades de micro-economía a nivel vecinal, así como construcción artesanal. 

Es una utopía porque es un ideal, ante las realidades dinámicas de una sociedad en movimiento. El Pedregal Playitas es una de las comunidades que buscan la expresión de algo mejor que lo que ofrece la tabula rasa que es la vida convencional y materialista.

El modelo es la aldea global, que fusiona de manera orgánica la modernidad con los modos de vida respetuosos y armoniosos que han existido por milenios.

   


fotos Sergio Zenteno/cortesía

Comentarios

usuarios